Cuando miro el horizonte
Y se serena mi alma
Me llegan a mi memoria
Los recuerdos de mi amada
Desde aquel día que la vi
Cando encendió en mi su llama
Hizo de mi corazón
Su permanente morada
La amé como hace un hombre
Abriéndole mis entrañas
Poniendo todo mi ser
Y dándole mi palabra
Que mi amor sería eterno
Que nunca habría otra dama
Ahora en mi soledad
Nadie ocupa ya mi cama
Porque soy solo de ella
Y cuando la muerte aguarda
Para llevarme a otro mundo
Y a otro cuerpo mi alma,
La suya habitará otro ser
Y estarán predestinadas
Pues dos seres que se quieren
Arden en la misma llama











