Siete cartas de amor (II)

sábado, 9 de agosto de 2008

 

Recuerdo ti figura en le marco de la puerta mientras yo tomaba el ascensor. Luego ya de vuelta, mi corazón notaba tu ausencia aunque todos sus rincones tenían tu esencia. Mientras la música sonaba, mi cerebro, no paraba de revivir imágenes vividas y entonces una lágrima furtiva y desobediente se escapó de mis ojos. No no es cierto, los hombres no lloran, pensé, ni que nunca pregunten cuando se pierden, ni que jamás lean los manuales de instrucciones. Al menos no confiesan esas cosas. Pero nadie me veía.
Viviré de los recuerdos hasta mi vuelta, pensé. Tengo muchos guardados y como Penélope tejía y destejía un jersey para su amado, yo haré “rewind” y “play” a lo vivido contigo. Sabiendo Que nos quedan miles de kms de cinta para llenar entre los dos.

4 comentarios:

Äfrica dijo...

Eso de que los hombres no lloran me parece tan aparente y tan deshumanizado...
A mi me gustan, no los hombres, sino las personas que lloran, que rien...

Me ha gustado lo del rewind y el play, mucho. Es algo que practico muy muy a menudo...


Besitos!


Äfrica

Anónimo dijo...

Rebobina
llora
Y siente.
¿Todo depende de un mando?
No.
Punto sobre punto.
Al las.
Y al revés.
En medio ese jersey único sin marca.
Por que la etiqueta son las manos
de una mirada.
yo

MAR dijo...

ESCRIBES TAN LINDO.
BESOS PARA TI EN TU VERANO DESDE MI INVIERNO.
MAR

Anónimo dijo...

¿Vivir de recuerdos?Siempre los recuerdos son los que sustentan al ser humano cuando no tiene nada a lo que aferrarse.