Siete cartas de amor (I)

sábado, 9 de agosto de 2008

 

Tumbada de costado, dándome la espalda, observo la blancura de tu piel mientras cuento tus lunares. Ahí estás desnuda junto a mi, tus pies encallecidos rozando los míos. Pies de mujer trabajadora acariciados por aquellos de burgués.
Te giras, poniéndote boca arriba, mientras observo tu perfil. Nariz griega, labios cuya comisura esboza esa sonrisa tierna y bella tan tuya.
Tu mano busca la mía y sin decir nada nuestros corazones laten al mismo compás. Todos es natural, sencillo y bello como eres tú.

3 comentarios:

Äfrica dijo...

La naturalidad y la sencillez son cosas hermosas por lo que significan.
Ausencia de elementos innecesarios.
Sólo la esencia es importante.


Un beso.


Äfrica

Anónimo dijo...

Dos en uno.Un diálogo interminable
entre dos mundos.
lo simple-Lo sencillo.Y el indeinible aroma de un "te quiero".Mirar mas allá .
Y dejarte llevar.
yo

Anónimo dijo...

Cuando existe amor las palabras sobran.Precioso.